Recientemente, un virus poco frecuente pero altamente letal —el hantavirus Andes— ha vuelto a llamar la atención de la salud pública mundial.
Entre abril y mayo de 2026 se notificaron varios casos graves de enfermedad respiratoria a bordo del buque de crucero de expedición MV Hondius, que navegaba por el Atlántico Sur y había zarpado desde Argentina. El brote provocó tres fallecimientos y varias infecciones confirmadas. Dado que esta cepa es uno de los pocos hantavirus conocidos con capacidad limitada de transmisión de persona a persona, el incidente atrajo rápidamente la atención de organizaciones internacionales de salud, como la OMS, los CDC y el ECDC.
¿Qué es el hantavirus Andes?
El hantavirus Andes (ANDV) es un subtipo de hantavirus presente principalmente en Sudamérica, incluidos Argentina, Chile y Paraguay.
La mayoría de los hantavirus se transmiten mediante la exposición a la orina, las heces o aerosoles contaminados de roedores. Sin embargo, la cepa Andes es única porque ha demostrado una transmisión limitada de persona a persona, lo cual constituye la razón principal por la que este brote ha generado preocupación mundial y ha renovado la concienciación sobre los riesgos de las enfermedades transmitidas por roedores a escala global.
El incidente sirve como otra advertencia para los sistemas mundiales de salud pública sobre la creciente amenaza que representan las enfermedades zoonóticas y la contaminación por roedores. 
Introducción a los riesgos asociados con los roedores
Los roedores representan una amenaza mucho mayor de lo que la mayoría de las personas cree.
Son portadores conocidos de más de 200 patógenos, incluidas bacterias, virus, rickettsias y parásitos, de los cuales al menos 57 pueden causar enfermedades en humanos.
Estas enfermedades pueden propagarse mediante múltiples vías de transmisión:
* Picaduras de ectoparásitos de roedores, como pulgas y ácaros
* Contaminación de alimentos y agua por orina y heces de roedores
* Mordeduras directas de roedores o exposición a patógenos a través de heridas abiertas
A nivel mundial, las especies de roedores varían según la región, pero los roedores sinantropos, como el ratón casero y la rata parda, siguen siendo algunas de las plagas urbanas más extendidas y destructivas.
Más allá de los riesgos para la salud, los roedores también causan graves daños económicos: cada año, millones de toneladas de alimentos y productos agrícolas almacenados se pierden a nivel mundial debido a infestaciones y contaminación por roedores.
Los roedores también son notorios por su comportamiento de roer:
Con frecuencia dañan cables eléctricos, líneas de comunicación, embalajes, tuberías e infraestructura, lo que puede provocar: fallo de equipos , c interrupciones en las comunicaciones , t perturbaciones en el transporte , c costosos daños materiales , e incendios eléctricos y riesgos para la seguridad .
Un control eficaz de roedores es esencial no solo para la protección de la salud pública, sino también para salvaguardar empresas, instalaciones, almacenamiento de alimentos e infraestructuras críticas.
Comportamiento y hábitos de los roedores
Los roedores son principalmente animales nocturnos, que permanecen ocultos durante el día y se vuelven activos por la noche. Dependen en gran medida de su sentido del olfato para localizar alimento y suelen establecer rutas fijas de desplazamiento entre sus sitios de anidación, las fuentes de alimento y los suministros de agua.
Son altamente ágiles, cautelosos e inteligentes. Antes de salir de sus nidos, los roedores observan cuidadosamente su entorno para asegurar su seguridad, lo que les permite sobrevivir y permanecer indetectados en entornos humanos durante largos períodos.
Los roedores también poseen una visión aguda. Las especies nocturnas pueden detectar movimiento incluso en condiciones de luz muy tenue, mientras que los roedores activos durante el día generalmente tienen una vista más desarrollada. Además, son excelentes excavadores y con frecuencia crean agujeros en paredes, almacenes, cocinas, techos e instalaciones de almacenamiento.
Una de las características más desafiantes de los roedores es su excelente memoria y su comportamiento de aversión a los cebos. Incluso pequeños cambios ambientales pueden despertar sospecha y provocar evitación. Tras experimentar peligro o intentos fallidos de captura, los roedores pueden evitar la zona durante un período prolongado. Por esta razón, las medidas de control de roedores de una sola acción suelen ser ineficaces, y son esenciales estrategias integrales de gestión a largo plazo.
Soluciones integradas de control de roedores
Un manejo eficaz de roedores requiere un enfoque sistemático e integral. Confiar únicamente en un método de control rara vez resulta suficiente. La prevención exitosa de roedores se centra tanto en la eliminación de infestaciones existentes como en la corrección de las condiciones ambientales que permiten su proliferación.
Gestión ambiental
La sanidad ambiental constituye la base de la prevención de roedores. Entre las medidas recomendadas se incluyen:
1. Eliminación del desorden y de las zonas muertas desde el punto de vista sanitario
2. Retirada de materiales potenciales para nidos y lugares de refugio
3. Sellado de grietas, huecos y puntos de entrada
4. Instalación de barreras a prueba de roedores en las entradas del almacén (altura recomendada: más de 60 cm)
Control físico
Crear una barrera física eficaz es uno de los pasos más importantes para prevenir la intrusión de roedores.
Los métodos mecánicos de control, como las trampas de presión, las trampas de jaula y las placas adhesivas, se utilizan comúnmente en entornos interiores y zonas residenciales.
Las placas adhesivas de alta calidad son especialmente eficaces para el control físico de roedores. Fórmulas adhesivas de alta resistencia combinadas con placas reforzadas pueden capturar con éxito incluso roedores de gran tamaño. Doblar las placas adhesivas en forma de túnel puede mejorar aún más la eficiencia de la captura.
Para obtener los mejores resultados, los profesionales suelen recomendar colocar las trampas o placas adhesivas durante 3–7 días sin activarlas ni alterarlas, lo que permite que los roedores se familiaricen con los dispositivos antes de la captura.
Control químico
Los rodenticidas anticoagulantes de segunda generación, como el brodifacoum y la bromadiolona, se utilizan ampliamente en la gestión profesional de roedores. Estos principios activos presentan una alta palatabilidad y mecanismos de acción retardada, lo que permite un control efectivo de las poblaciones al tiempo que reduce la evitación del cebo.
Las formulaciones de rodenticidas están disponibles en varios formatos, entre ellos: Cebos granulares , Gránulos de cera , Bloques de cera , pastas, etc. diferentes formulaciones pueden seleccionarse según las condiciones ambientales y la especie objetivo de roedor. El control químico de roedores siempre debe realizarse por profesionales capacitados, colocando señales de advertencia claras en las zonas tratadas.
Métodos de monitoreo y vigilancia de roedores
El monitoreo científico es fundamental para una gestión eficaz de roedores. Los programas de vigilancia de roedores se utilizan ampliamente para evaluar la densidad poblacional y valorar la eficacia del control a lo largo del tiempo.
Métodos habituales de monitoreo :
Método de trampas nocturnas
Este método utiliza trampas de presión o trampas de jaula colocadas en ubicaciones monitoreadas. La densidad de roedores se calcula en función de la tasa de captura por cada 100 noches-trampa efectivas.
Monitoreo con placas adhesivas
El monitoreo con placas adhesivas mide el número de roedores capturados por cada 100 placas adhesivas efectivas y se utiliza comúnmente en entornos residenciales e interiores.
Diferentes métodos de monitoreo son adecuados para distintos entornos:
· Áreas interiores residenciales y urbanas: monitoreo con placas adhesivas
· Tierras agrícolas, bosques y áreas exteriores: monitoreo mediante trampas nocturnas
Es importante tener en cuenta que el monitoreo en sí puede reducir temporalmente las poblaciones locales de roedores. Por este motivo, los profesionales generalmente recomiendan evitar la repetición del monitoreo en la misma zona durante al menos tres meses, manteniendo además una distancia mínima de 0,25 km entre los puntos de monitoreo.
Precauciones de seguridad para el control de roedores
La seguridad siempre debe seguir siendo la máxima prioridad durante las operaciones de control de roedores. Los rodenticidas pueden suponer riesgos para animales no objetivo, mascotas y seres humanos si se manipulan de forma inadecuada.
Las principales recomendaciones de seguridad incluyen:
Para los rodenticidas anticoagulantes, como el bromadiolona y el brodifacoum, la vitamina K1 constituye el antídoto principal en caso de exposición accidental o intoxicación.
Si se produce una ingestión accidental, busque atención médica inmediata y proporcione a los profesionales sanitarios información sobre el rodenticida implicado.
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